GUELVENZÚ: “LA POLÍTICA EN ZÁRATE ES LA QUE DEJA ENTRAR AL NARCOTRÁFICO”

16

“En todos los países del mundo el narcotráfico atraviesa tres fases diferentes. Primero se mete en una sociedad solapadamente, a espaldas del Estado. Luego se asocia con la política y la domina. Luego hace demostraciones de poder y se queda con el territorio, es decir, reemplaza al Estado. Estamos en la segunda fase y no podemos permitir que avance”, explicó el candidato a intendente del PRO.

A menos de dos semanas para las elecciones primarias, el candidato del PRO, Julián Guelvezú, repasó el avance de la campaña y el porqué de su determinación de meterse de lleno en política y tratar de polarizar la elección con el intendente Cáffaro.

– ¿Cuáles son las razones por las cuales una persona joven, profesional y ajeno al sistema gubernamental decide finalmente participar de la vida política como candidato a la intendencia de Zárate?

-Hay dos razones principales. La primera es que creo que el sistema político que trajo al país hasta donde estamos está agotado. Me refiero a todo el sistema político. La crisis del 2001 nos mostró a todos los argentinos que tenemos el deber de participar para estar mejor. A partir de ese momento empecé a pensar cómo participar y, preocupado por el avance del narcotráfico en Zárate, decidí armar una ONG donde la gente denunciara dónde, quién y cómo se vende la droga. El resultado fue maravilloso, la gente participó mucho. Pero el gobierno local pese a saber perfectamente lo que sucede, miró para otro lado. Entonces pensé que la ONG no es suficiente. Hay que cambiar las cosas desde la intendencia. Y me largué.

La otra gran razón son mis hijos, que tienen 8 y 3 años. Pienso cuando crezcan y me pregunten por qué tenemos un país con droga, desempleo y pobreza. Me van a preguntar si yo hice algo para intentar cambiarlo, y quiero contestarles que sí, que lo intenté con toda mi voluntad.

– ¿Cuál ha sido la opinión de su mujer, su familia y sus amigos en torno a la candidatura?

-Me apoyan mucho, me dan una mano bárbara. Pero hubo una resistencia inicial importante. Tuve que dialogar mucho con ellos. Mi esposa es de fierro, y me acompaña en todo, pero sabe que meterse en el barro genera temor y riesgo. Ella quiere más tiempo para la familia, pero siempre conversamos que no es posible formar una familia feliz en una sociedad en desgracia. Mis amigos son increíbles, compañeros de la primaria y la secundaria. Al principio me dijeron que no, que no tenía sentido. Pero también terminaron entendiendo que hay que dejar de quejarse y hacer algo. Hoy en día hasta aportan para la campaña. Estoy eternamente agradecido con ellos.

– ¿Por qué finalmente se ha encuadrado en el espacio opositor del PRO y qué consideración le merecen las fórmulas del espacio para las elecciones presidenciales y provinciales?

-Porque para cambiar la política primero tenemos que cambiar la forma de pensar. Necesitamos una nueva lógica política y el entusiasmo de la gente joven que quiere forjar un futuro no solo en lo individual, sino en lo grupal y social. Esa gente la encontré en el PRO, pero sé perfectamente que en otros espacios políticos también están, porque somos las nuevas generaciones que estamos buscando cambiar las cosas, allí donde estemos, sin importar los colores ni los candidatos.

– ¿Por qué la ciudadanía de Zárate debería cambiar de intendente en este nuevo período?

-Lo que me dicen los vecinos, en cada casa donde me invitan a conversar, es que el ciclo de Osvaldo Cáffaro está agotado. Empezó bien, con entusiasmo y fuerza, pero después se pusieron cómodos y tomaron todos los malos vicios de la política. La gente sabe que Zárate es un lugar estratégico: es el punto de salida de la ruta del Mercosur y de todo el comercio del norte y oeste del país hacia el mundo. Tendríamos que ser una ciudad pujante, un modelo para el resto de la Argentina. En cambio el intendente anda administrando miseria, inundaciones, narcotráfico, falta de viviendas, educación, salud… nos falta de todo. Esto sucede por falta de visión de desarrollo. Tenemos que cambiar porque sabemos que podemos estar mejor.

– ¿Qué le dicen los ciudadanos de Zárate en los recorridos que realiza por la ciudad? ¿Cuáles son las principales quejas que recibe?

-Es maravilloso ver cómo los vecinos nos abren las puertas de sus casas para conversar, y plantean claramente su descreimiento de la política. Los políticos han usado y abusado de la gente una y otra vez, y eso se percibe claramente. Me pregunto si será por eso que Cáffaro nunca los visitó ni escuchó sus problemas. Los principales problemas de la gente tienen que ver con la inseguridad, el narcotráfico y la violencia, la falta de viviendas y servicios, y la falta de empleo. También estamos registrando problemas de poda de árboles, de iluminación, de agua y cloacas, y demás. Todos los problemas tienen un denominador común: la ausencia de gestión del Estado.

– ¿Por qué vincula el delito y la violencia al narcotráfico?

-Porque la violencia y el narcotráfico son lo mismo. Y el problema es la política, que los deja entrar y hace negocios con ellos. El sistema político tiene una mirada infantil al respecto, porque no reconoce el problema del narcotráfico. En todos los países del mundo el narcotráfico atraviesa tres fases diferentes. Primero se mete en una sociedad solapadamente, a espaldas del Estado. Luego se asocia con la política y la domina. Luego hace demostraciones de poder y se queda con el territorio, es decir, reemplaza al Estado. Estamos en la segunda fase y no podemos permitir que avance. En los barrios más pobres, donde la gente vive totalmente olvidada, donde los jóvenes no ven futuro, el narco se convierte en una salida laboral superior a cualquier otro trabajo. Esta situación quiebra la estructura social desde sus cimientos.

– ¿Cómo fue en su momento el encuentro con Rudolph Giuliani ex alcalde de Nueva York entre los años 1994 y 2002 y qué impresión le causó su persona?

Fue muy impactante y muy formativo para mí, porque Giuliani transformó una ciudad caótica y peligrosa en un lugar donde se puede caminar de noche y seguro. Charlamos mucho y me llevé mucha información sobre seguridad e ideas para aplicar en Zárate. Para que te des una idea de cuánto transformó Nueva York, en el famoso barrio del Bronx donde no se podía vivir, hoy tiene sus oficinas Bill Clinton.

– ¿Usted considera que se puede hacer en Zárate lo mismo que pudo lograr Giuliani en la ciudad de Nueva York?

Si que se puede. La Teoría de las Ventanas Rotas de Giuliani es muy efectiva y se implementó en muchas ciudades del mundo. Sostiene que mantener en perfecto estado los espacios públicos genera disminución del vandalismo y reducción de la criminalidad. Si todos cuidamos lo público también estamos cuidando lo privado y la suerte individual de cada ciudadano.

– ¿Por qué la gente denuncia los lugares de venta de drogas teniendo escasas expectativas de que se modifique el estado de situación?

-Porque la situación es angustiante. La gente no quiere vivir rodeada de delito, pero sabe que el Estado es parte del problema, en vez de ser la solución. Eso genera que no se quiera denunciar nada, incluso por temor. Muchas veces sucede que un ciudadano va a denunciar un robo y se encuentra al ladrón del otro lado del mostrador. Es inconcebible. Imaginate el miedo de una madre de familia que quiere denunciar un puesto de venta de droga que esta regenteado por un puntero político del oficialismo, es terrible. Los zarateños confiaron en nuestra ONG para hacer denuncias pero el Estado no hizo nada. Entonces lo que tenemos que hacer es cambiar el Estado.

– Usted sabe muy bien que el Intendente Cáffaro realizó obras en la ciudad, lo cual lo posiciona favorablemente.

-Si, claro. Pero la población sabe que no hay nada que agradecer, pues no las hizo él, sino que las hicimos todos los contribuyentes con nuestro dinero. El intendente solo las ejecutó. Esta cuestión de que un político le pase factura a la gente de las cosas que hace con el dinero de todos es muy irritante para la sociedad.

– ¿Qué opinión le merecen las reelecciones? ¿No es bueno retener a los gobernantes exitosos?

-No. A nivel municipal tiene que haber dos períodos y listo, que pase el que sigue. Es nocivo que un político sienta que tiene a la población en la palma de su mano. Eso genera soberbia e impunidad. Si la gente confía en mí para ser intendente, voy a esforzarme para hacer una o dos gestiones transformadoras y luego, que venga alguien joven y con mejores ideas que nosotros.