Foto de París y Vidal

La diputada Sandra Paris expresó su apoyo a Vidal y Salvador

El domingo los bonaerenses dieron un mensaje. Con la herramienta más poderosa e inapelable que tiene el ciudadano expresaron lo que sienten que no está bien. Y el resultado electoral tuvo el peso incontrastable de los hechos. Negarlo es una necedad, pretender que fue una equivocación es pecar de soberbia. Nadie mejor que los representados para definir quiénes deben ser sus representantes. Para gobernar hay que escuchar, porque la verdad está ahí. Encerrarse en la propia idea es el peor camino.

Todos deberemos revisar lo que haya que revisar. Nadie le tiene miedo a eso. Porque interpretar un resultado implica la humildad de corregir lo que está equivocado. Pero también es fundamental mirar la película completa: María Eugenia y Daniel Salvador representan mucho más que un gobierno, ellos encarnan valores que son fundamentales para todo el sistema.

Ellos hicieron posible que la suerte no siempre estuviera echada en la Provincia de Buenos Aires; lograron torcer una historia de resignación a ser siempre lo mismo; ellos gobiernan con coraje, con coherencia, mirando a los ojos, diciendo siempre la verdad, todos principios que no estaban en el centro de la escena en la Provincia.

Estos también son hechos que tienen el mismo peso que el revés electoral del domingo. Todavía tenemos una oportunidad más de ratificar esos valores, y de exigir que, sin volver al pasado, el gobierno dé todas las respuestas que quienes no acompañaron en estas elecciones primarias están demandando, y que es absoluta responsabilidad de todos nosotros escuchar y atender.

Estamos convencidos que los bonaerenses no debemos perdernos a María Eugenia y a Daniel Salvador, y eso no es negar los hechos, es proponer una interpretación.

Durante toda la campaña hablamos mucho sobre cómo se invirtieron los recursos de la Provincia en obras y políticas que apuntan a mejorar la calidad de vida de los bonaerenses, cómo en todos los casos son los vecinos los que están en el centro de la preocupación del gobierno. Se habló y se mostró cómo no hay corrupción en la obra pública, cómo lo que se empezó se terminó, cómo fuimos dejando atrás una Provincia con una infraestructura lamentable para empezar el proceso de su reconstrucción. De todo eso hablamos mucho, pero no alcanzó.

Sin duda, los problemas económicos llevaron al hartazgo a muchos de los que confiaron en este gobierno. Pero también habrá otras variables. Incluso, uno de los atributos más fuertes de esta gestión, que es estar cerca y escuchar, también se puso en debate, porque muchos sintieron que no los escuchamos.

Deberemos esforzarnos más. Pero no nos perdamos la posibilidad de afianzar estos cambios tan profundos. No nos perdamos lo que logramos y parecía imposible, no nos perdamos la posibilidad de garantizar alternancia, competencia y debate político, más y mejor calidad democrática. No dejemos de lado valores que son tan fundamentales para la convivencia. Eso también es María Eugenia y Daniel

Por eso, no nos perdamos a Vidal y a Salvador



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