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EL DESAFÍO DE CONSTRUIR CONSENSOS

Los tiempos que vienen para nuestra ciudad no deberán encontrarnos con una reducción de las miradas sobre cómo y qué debemos construir como sociedad. Ya se ha perdido mucho tiempo sobreponiendo fanatismos, forjando una dirigencia dispuesta a no ceder y defender, ya no ideales o propuestas, sino formas soberbias y unilaterales de gobierno y poder.

Es evidente. Una vez más, se ha escapado de las esferas de las propuestas, la construcción de consenso, tal vez el aspecto más peticionado por la sociedad. ¿Será que podrán construir solos lo que viene? ¿Acaso no tendrá que ser prioridad para todos los que ejercerán en adelante algún lugar de representación? Sí, por supuesto, éste no debería ser una propuesta, sino un compromiso indelegable de todo dirigente político de Zárate.

Mujeres, hombres y jóvenes, que por cierto, aún hemos de luchar sin detenernos para constituir un sistema institucional y político que rompa de una vez por todas las barreras del poder que nos ha hecho creer que la experiencia sigue siendo excluyente, y que falta mucho para poder decidir sobre los destinos de la ciudad.

Aburridos hasta el hartazgo de ver cómo demoramos más y más el cambio. Ese, que no lleva nombre y apellido, ni espacios o acuerdos circunstanciales, más bien valores, principios y pretensiones de una mayoría absoluta que ha de llamarse sociedad.

Parece una versión pesimista comprender que hoy es blanco o negro. Y lo vivimos a diario, en cada uno de los ámbitos. Sin embargo, resulta tonto ver las contradicciones de un poder político mareado, que fomenta el individualismo y la fragmentación en dos partes, y que al mismo tiempo debe salir a mostrar sus equipos, como forma de trabajo unido. Y esto, no es más que reconocer lo que aún añoramos: la unidad, el trabajo conjunto.

Gane quien gane, debemos salir de lo peor y conducir a Zárate hacia el camino de la construcción colectiva, sin fomentar la desinsitucionalización del Estado. Tal vez sea el momento de volver a formar un pueblo fuerte que desafíe al sectarismo y la imposición.

En otras palabras, es desear que nuestros postulantes, a la Intendencia y Concejales, sugieran qué es para ellos el consenso del que no se ha hablado, todavía débil, y cómo deberá construirse y asimilarse dentro de nuestro sistema político local. Gane quien gane, éste es el desafío y dependerá de todos.

Por Gianfranco Giorgetta



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